Mi nombre es David Redondo. No os diré que nací con una cámara bajo el brazo y que pasé los primeros años de mi infancia en un cuarto oscuro entre carretes, luces rojas y líquidos de revelado. Estudié Administración de Empresas, y hasta hace unos 10 años no empecé a interesarme por la fotografía, inmersos ya en plena era digital. Aunque en los últimos años me he especializado en la fotografía artística de bodas, siempre me ha encantado la fotografía de naturaleza. Me apasiona todo lo que tenga que ver con el medio ambiente, en especial la fotografía de paisaje y la de fauna. 

Admito que en un principio la fotografía de bodas no me entusiasmó mucho, pero todo cambió al ir conociendo tantas parejas, cada una con su propia historia, todas diferentes y únicas. Me gusta implicarme con cada una de esas parejas porque soy consciente del tiempo y sobre todo de la ilusión con la que preparan ese día tan especial en el que todo debe salir perfecto. Por eso sé que aunque pasen los años, me seguiré acordando de cada pareja que me haya elegido para inmortalizar los momentos de uno de los días más bonitos de sus vidas.

Espero que esto os haya servido para conocer, no sólo mi trabajo profesional, sino también un poquito más de mi 'yo' personal.